Cuando finaliza un año obligatoriamente debe hacerse un balance de lo pasado e imaginar como serán las perspectivas para el futuro.
El 2006 fue un año esperanzador. Vivimos la segunda vuelta electoral, no nos equivocamos. Chile eligió por primera vez una mujer presidente. En la campaña, el "tema Pyme" fue objeto de enconadas discusiones. Lo importante fue que el desarrollo de nuestro sector estuvo en "vitrina". Todos opinaron y se comprometieron a adoptar políticas económicas que permitan corregir la paradójica situación de ofrecer alrededor del 80% del trabajo disponible en el país y, sin embargo, sólo participar en un 20% del producto.
Las nuevas autoridades designadas para dirigir este frente aparecían muy cercanas y comprometidas con los necesarios cambios que se debían realizar. Pero, a poco andar, la Presidente Bachelet tuvo que hacer cambios en el equipo directivo, por lo que los resultados no han sido los esperados.
Se impulsaron diversos planes. Lo primero, que surgió desde la iniciativa del gobierno, fue el Plan Chile Compite, que incluye, entre otras medidas para el sector, una renegociación de la deuda tributaria, la rebaja en el impuesto de timbres y estampillas y la simplificación tributaria.
En segundo término, la Presidente Michelle Bachelet, durante la Enape 2006 que tuvo lugar en agosto, prometió cambiar la fecha del pago del IVA del día 12 al 20 de cada mes, un aumento sustantivo del Capital Semilla de Corfo y Sercotec y un incremento importante de la actividad del primer organismo en lo referente a las empresas de menor tamaño (EMT).
Por último, se anunció el plan de desarrollo del emprendimiento para las Mype elaborado el ministerio de Economía.
Si bien, todos estos planes y programas están muy bien intencionados y buscan corregir las distorsiones que presenta un mercado imperfecto y monopolizado como el nuestro, no logran revertir la tendencia de pérdida de participación en el producto de nuestro sector.
Sin querer hacer un análisis completo de todas las medidas enunciadas y aprobadas, bien vale la pena detenerse en algunas de ellas:
a) Deuda tributaria. Sólo se han acogido a esta reprogramación 30.000 empresarios de un universo cercano a 200.000. El problema está en que si tienes deuda no puedes participar en las compras públicas. En esto tendremos que volver a la carga después de febrero del 2007 que es cuando termina el plazo de la primera renegociación que fue insuficiente como lo muestran las cifras.
b) La rebaja gradual del impuesto de timbres y estampillas de 1,6% a 1,2%, es mínima. Faltó la voluntad para hacer diferencia entre grandes y pequeños emprendimientos.
c) La simplificación tributaria sorprendió a todos y motivó discusiones por falta de antecedentes, que entramparon su marcha en el parlamento. Se trata de una medida muy positiva y que traerá ahorros y organización a las EMT. Esperamos que el trámite pronto pueda finalizar y que la ley contenga lo principal. Hay otras leyes que siguen en tramitación, pero que se han demorado una eternidad: la ley que regula las sociedades de garantías recíprocas y la ley de ferias libres, sólo por nombrar dos muy importantes.
d) Efectivamente ha crecido en importancia relativa la actividad de la Corfo orientada a las EMT, así como los montos disponibles para los capitales semilla en Corfo y Sercotec. Sin embargo, sigue siendo una oportunidad tan aleatoria como puede ser ganarse la lotería.
e) El anuncio del desplazamiento de la fecha del pago del IVA en las condiciones actuales sólo puede ser utilizado por 1.300 EMT de un total superior a las 600.000.
Pero todas estas medidas y las que se anunciarán no enfrentan el problema principal: ¿CÓMO HACER EL MERCADO ACCESIBLE PARA LAS EMT? Hay medidas regulatorias que facilitarían este acceso, tales como; terminar con el descuento por volumen que consolida la diferencia entre los actores del mercado, sin que se premie el valor que agrega cada uno en el proceso productivo; segundo, establecer una regulación que impida los abusos de los grandes hacia los pequeños proveedores; tercero, lograr bajar la tasa de interés que se cobra a los créditos que se otorgan a las EMT.
Para ello, es imprescindible que BancoEstado asuma un rol activo como banco de inversión o que otra institución pública asuma esta tarea. Con todo lo anterior, hemos mencionado algunas de las medidas centrales, no obstante, quedan muchas que nos pueden permitir avanzar en la senda correcta, tales como: modificar la ley de la capacitación, centrar el fomento productivo en las EMT, destinar los fondos de innovación (royalties) en la ayuda para rescatar a las empresas que han resistido la apertura unilateral de la economía chilena, entre otras.
Para el logro de nuestras justas demandas, debemos seguir luchando por que se nos considere como actores capaces de representar nuestros intereses. Debemos insistir en la necesidad de participar en todas las instancias en donde se tratan nuestros problemas y necesidades.
Además, debemos desplegar una política de alianzas que permita:
Fortalecer la CONAPYME como alianza social del sector y como articulador del diálogo con contenido.
Robustecer la relación con la CUT para resolver un conjunto temas básicos, tales como: la capacitación, la deuda previsional y la creación de trabajo decente y productivo.
Buscar el diálogo con los grandes empresarios del país para intentar una autorregulación en los temas que nos son comunes.
Hacer más expedita y práctica la relación con todos aquellos partidos políticos que se interesen por que Chile tenga una EMT en mejores condiciones.
Seguir el trabajo con el gobierno, particularmente en el Comité Público Privado para la pequeña empresa, con el fin de consolidar y promover cambios significativos que permitan entrar en la discusión de los temas de fondo de la economía chilena y, correspondientemente, de los necesarios cambios que se requieren para avanzar a un Chile más justo y democrático.
|