Llegó la hora en que los dirigentes gremiales y las organizaciones que representan a las EMT, dejemos de comulgar con ruedas de carreta o, mejor dicho, dejemos ya de mirar al techo y hacernos los lesos. La verdad sea dicha, esa ilusión de “si pasamos piola” a lo mejor nos salvamos solitos, es exactamente, eso. Una ilusión que se prolonga como una pesadilla sin fin.
En los últimos días, a propósito de la reunión anual de los grandes empresarios, diversos personeros, actuales y pasados, señalaron su preocupación porque nuestra economía no crece cómo debiera hacerlo. Todos se comprometieron a estudiar y proponer medidas para reimpulsar el crecimiento a niveles aceptables.
De igual manera distintos representantes empresariales plantearon más ó menos lo mismo, señalando su preocupación acerca de la necesidad de una preocupación especial al tema de las Pyme.
No hay duda que el sector de las Empresas de Menor Tamaño (EMT), es un tema recurrente y que, también, "viste mucho" a quiénes les manifiestan su preocupación. No en vano, durante la campaña presidencial del año pasado, cada uno de los 4 líderes en competencia, firmó con nuestra organización, un compromiso de poner en marcha, en caso de ser electo, 28 medidas necesarias para el mejoramiento de las condiciones en las cuales se desenvuelven las EMT.
La presidente Bachelet, en el mes de junio, en reunión con los distintos dirigentes que componen Conapyme, nos señaló que reiteraba el compromiso. Y a partir de ahí hemos venido trabajando intensamente, junto a funcionarios de distintas reparticiones del Estado, vinculados al sector de las EMT, hasta concluir en 18 medidas prioritarias y 54 particularizaciones a desarrollar y poner en práctica.
Pues bien, no nos hemos vuelto a reunir con el ministro de Economía, encargado despejar la ruta, poner combustible, encender el motor y acelerar a fondo en las materias acordadas.
El gobierno, claro, anuncia medidas que, supuestamente, vendrían a generarnos grandes beneficios. ¿Veamos si es tanta la maravilla? Un ejemplo: La eliminación de la ley de timbres y estampillas para la repactación de créditos y su disminución en el tiempo en un 0,4%, por cierto es una medida favorable; pero no hay duda que es más favorable para quiénes tienen montos mayores de deuda. O sea una medida general, que beneficia a todos, pero mucho más a quiénes se endeudan en grandes sumas.
El promedio de endeudamiento de la Mype, es de 200 UF, por lo tanto, en el mejor de los casos el beneficio a un deudor del sector que debe esa cantidad, será de alrededor de $ 60 mil. Pongamos ahora el caso de Luksic, que solicitó al BancoEstado US$ 150 millones para comprar el Banco de Chile y quiere renegociar el crédito. Haciendo el mismo cálculo anterior concluimos que el beneficio es de alrededor de $ 1.296 millones.
Y lo anterior sólo e una ejercicio de realismo económico, a partir del abanico de "beneficiosas" medidas para las EMT.
Nos habría encantado que en éstas reuniones, cómo la señalada al comienzo de éste comentario, se analizara, a fondo, por ejemplo, el tema de la concentración de la economía y el impacto que ésta tiene en los sectores de las EMT - empresarios y trabajadores incluidos- que conformamos la mayoría del país. También que se debatiera acerca del "libre mercado" en Chile y las asimetrías del mismo, aquellas que se expresan en las condiciones tan arbitrarias –por usar un término suave- que tienen los grandes distribuidores en su relación con los pequeños proveedores.
Que se debatiera en torno al porqué en un país en que la tasa de instancia es del 5,5%, el costo del crédito para los pequeños deudores se empina en promedio a poco más del 30%, lo que en parte explica las tremendas utilidades del sector financiero en los últimos años, y que da origen al síndrome de "Hood Robin" (traspaso de riqueza de los pobres a los ricos: es decir el reino bizarro, en su expresión químicamente pura).
Asuntos como éstos no figuran en la "agenda". Una pregunta. ¿El mero hecho de ponerlos en tabla, significa que se están poniendo en peligro los "cacareados" equilibrios macroeconómicos? Nos parece que no es así.
Llegó la hora en que los dirigentes gremiales y las organizaciones que representan a las EMT, dejemos de comulgar con ruedas de carreta o, mejor dicho, dejemos ya de mirar al techo y hacernos los lesos.
La verdad sea dicha, esa ilusión de "si pasamos piola" a lo mejor nos salvamos solitos, es exactamente, eso. Una ilusión que se prolonga como una pesadilla sin fin.
Está bastante claro ya que para que las autoridades todas, públicas y privadas, nos respeten y nos consideren hay que decir las cosas por su nombre. Los acuerdos a medias, las componendas, los parchecitos por aquí y o por allá, no sirven. Ni a nuestro sector, ni a la estabilidad política y económica del país a futuro.
No queremos que con nuestros impuestos se financien campañas políticas; ya no queremos que quienes cometen fraudes con facturas brujas, sigan ocupando puestos en el poder político, mientras al modestísimo almacenero que, circunstancialmente, no ha dado una boleta, le caigan, como un manto oscuro, todas las penas del infierno.
Queremos que comiencen a imperar procesos de transparencia en lo político y de equilibrio en lo económico. Queremos un país, socialmente cohesionado, en donde la igualdad de oportunidades y la equidad sean realidades, y no simples ofertas de campaña o utopías intelectuales que no traspasan, jamás, las cuatro paredes de apasionantes, pero igualmente, improductivas, reuniones de "alto nivel".
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